Quería ir al Dejá vu y terminé en el bote

Como todo chamaco meco, uno siempre quiere tener su primera vez en la vida y esta fue una noche de muchas primeras veces.

Era Viernes en la noche y nos quedamos de reunir para beber en casa de una amiga para celebrar el cumpleaños de Alejandro. Llegamos, pusimos música y sacamos el bacacho y el tequila, pero después de un rato el ambiente andaba súper apagado. Alejandro comenzó a bromear con los tables y dijo que fuéramos porque quería celebrar bien su cumpleaños y entonces Melisa y yo nos metimos al baño en chinga a maquillarnos y peinarnos para no vernos tan de la chingada y súper emocionadas por nuestra primera vez en un table fuimos las primeras en alborotar a todos los demás para que dijeran que si. Aunque todos teníamos muy poco presupuesto por ser final de quincena, sacamos cuentas y juntamos todo lo que traíamos para ir, porque queríamos celebrarle bien a Alejandro y aparte ya todos estábamos bien picados.

Nos subimos los 6 al coche de Alejandro, ya que era el único que tenía vehículo y todos muy emocionados e incomodamente apretados íbamos camino al «Dejá Vu». Llegamos al lugar y nos comenzaron a pedir IFE en la entrada, entonces sin problema todos la sacamos, hasta que el más barrio de todos nosotros dijo que no la traía, que la había perdido hace 1 año y no se preocupo en sacarla de nuevo, quisimos intentar que nos dejaran pasar, pero la seguridad se nos puso al pedo porque últimamente habían estado haciendo redadas. Todos desilusionados nos volvimos a subir al coche y partimos a nuestro segundo intento: «Bar La Negra».

Nuevamente ya íbamos todos en camino muy enojados, pero aún con esperanzas, cuidándonos de los tranchos que estaban a todo lo que daban por la noche. Llegamos al lugar y no había nada, estaba vacío, aburrido y medio mala muerte, así que volvimos a arrancar con la esperanza de que en el «Silver» hubiera algo bueno. Ya en camino todos encabronados hasta la madre de dar vueltas, íbamos hechando mierda y había una patrulla que iba como a 1 coche detrás de nosotros y pues todo normal, hasta que en una de esas no nos dimos cuenta del semáforo y que Alejandro se va pasando el alto y la patrulla se da cuenta. Intentamos perder a los tranchos hasta que nos toco otro semáforo en la avenida y fue donde valió madre todo.

 

«No solo nos habíamos pasado un alto, teníamos leve aliento a alcohol,  veníamos 6 en el vehículo (yo venía escondida debajo de un suéter enorme y bolsas), Alejandro tenía la licencia vencida y el coche solo tenía un espejo. Pero por suerte hasta ese momento los tranchos solo sabían lo del semáforo y la licencia, así que todo relativamente controlado, sabíamos que teníamos que dar de nuestro dinero en algún momento para que no nos levantaran».

Se bajo Alejandro y hablo con los tranchos, volvió con su cara bien de la chingada y nos dijo que le pedían $1500, que obviamente en ese momento no lo teníamos, entonces juntamos entre todos lo que pudimos considerablemente. Volvió Alejandro a seguir negociando y le mentaron la madre, incluso ya uno de ellos estaba llamando a la grua para que nos levantaran, hasta que ahora sí, entregamos todo lo que traíamos. Ya habían aceptado el trato, hasta que uno de los tranchos se dió cuenta de que ibamos 6 en el coche y aparte con leve aliento a alcohol y ahora si, definitivamente nos llevo la chingada.

Los tranchos llamaron a la grúa, nos levantaron el coche y ya todos estábamos bien de la chingada. Íbamos en la patrulla, con la pinche cara llena de vergüenza por todo el camino, afortunadamente era de noche y casi no había gente por las calles. Nos metieron al bote y el coche de Alejandro al corralón.

«Pasamos celebrando muy jodidamente el cumpleaños de Alejandro durante 72 hrs».

Nosotros salimos el Lunes por la mañana, pero el coche de Alejandro ahí se quedo. Apestosos, sin dinero, puteados y con olor a rata de alcantarilla solo quedamos en planear mejor la próxima vez que quisiéramos ir al table, tener al día nuestras IFES y licencias de conducir.

Mi consejo: Si te ven los tranchos, acelera y metete en la primera calle que encuentres hasta perderlos.

 

 

Historia enviada por: Yamile.

 

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