Me hice la borracha para que me cogiera, y ni así

Hola amikhos de Diantre.MX, he visto cómo otras chavas y chavos les han enviado sus anécdotas pocos comunes, y pues he decidido enviarles humildemente la mía, espero que les pueda servir verdad, de igual manera les pido que no pongan mi nombre completo, espero contar con ustedes.

Mi nombre es Priscila “N”, cuando con 23 años, y estudio medicina.

Mi historia se remonta en las vísperas de Halloween, mis compas habían armado una fiesta en Pomoca, la única restricción como siempre era: cooperar para la bebida y llevar disfraz.

Yo no están tan convencida de ir, hasta que mi mejor amiga me dijo que iría Alfonso “N”

¿Quién es Alfonso? Es el chico de mis sueños, mi crush pues.

Sabía perfectamente que al ser una fiesta un tanto íntima, tendría chance de acercarme a él y hablarle y pues no sé, tal vez por podría conseguir algo más que eso.

Al grano, era ya el sábado 27 de octubre, ya en la fiesta llegue antes que casi todos, con decirle que solo estábamos la anfitriona y yo.

Al pasar las horas me comencé a desanimar, tantas horas eligiendo mi disfraz de tinkerbell, para que el no llegará, pero: ALERTA SPOILER, si LLEGÓ.

La verdad es que él es un poco introvertido, estaba sentado con su bebida en la mano, y una máscara de Chucky de 10 pesos de esas que consigues en Gutza.

Me acerqué a él preguntándole la hora, me senté a su lado, de ahí no paramos de hablar.

A decir verdad, yo no soy alcohólica para resumirlo me empedo con dos Caribe Cooler.

Después de dos horas de plática sentía que el tiempo me estaba ganando, y digamos que tenía hora de llegará a casa, así que decidí tomar al toro por los cuernos.

Le sugerí a Alfonso que subiéramos a uno de los cuartos de la casa, esto para platicar con ‘menos ruido’ pero antes tenía que prepararme una bebida.

Solo le di unos sorbos, cuando una de mis n3uronas se activó y dijo: “ah huevo, es aquí, hazte la peda”

Y pues pasó, decidí hacerme la mareada. Entre mi coqueteo trataba de acercas mis labios a los suyos, pero no lograba nada.

Le insinuaba mis pechos, y uno que otra caricia que como chica sabes que prenden a los caballeros.

Pero simplemente él no me pelaba 🙁 lo más que logre fue que me hiciera piojito en la cabeza y recostarme sobre su brazo.

Dieron las 2am y tenía que volver a casa, lo hice con una pena, y una vergüenza que cargaré toda la vida.

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(Los nombres de esta nota fueron omitidos a petición de sus escritores)

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